No hay quien decida
Cuando dos áreas discrepan y nadie tiene autoridad para zanjarlo, el diseño se estira indefinidamente. Es la causa número uno de proyectos que no terminan, y es organizativa, no técnica.
Cinco fases, en este orden y sin saltarse ninguna. El orden no es una formalidad: cada fase produce el material con el que se decide si la siguiente tiene sentido, y cualquiera de ellas puede terminar el proyecto sin que eso sea un fracaso.
Los plazos que siguen son de proyectos con alcance acotado; el diagnóstico ajusta el rango para su caso.
Se mide el proceso con datos reales, no con un diagrama de cómo debería funcionar. Es la única fase que puede terminar con la recomendación de no automatizar nada.
Duración típica 1 a 2 semanas
Se pasa a la fase siguiente cuando: Hay un punto de pérdida medido y con dueño. Si no aparece, se cierra aquí.
Se escriben las reglas antes que el código. La mayor parte del trabajo es lograr que su equipo acuerde cómo debe funcionar el proceso, que casi nunca es evidente.
Duración típica 1 a 2 semanas
Se pasa a la fase siguiente cuando: El flujo está firmado por las áreas que lo van a usar y los criterios de aceptación están escritos y son medibles.
Se implementa sobre las herramientas que su equipo ya usa, con entregas cada dos semanas sobre un ambiente al que usted accede desde el primer día.
Duración típica 2 a 6 semanas
Se pasa a la fase siguiente cuando: La automatización pasa los criterios de aceptación sobre datos de prueba y el equipo sabe operarla.
Opera en producción con revisión humana de cada caso. Ninguna automatización decide sin supervisión hasta demostrar que acierta, y aquí se demuestra.
Duración típica 2 a 4 semanas
Se pasa a la fase siguiente cuando: El contraste con el método anterior es aceptable. Se libera por tipo de caso, nunca de golpe.
Se apaga el método anterior y el conocimiento queda en su empresa: el objetivo es que pueda seguir sin nosotros o cambiar de proveedor sin rehacer nada.
Duración típica Entrega en 1 semana, acompañamiento el primer mes
Se pasa a la fase siguiente cuando: Su equipo opera y modifica el sistema sin intervención nuestra. El mantenimiento posterior es opcional.
Qué lo rompe
Ninguno es técnico. Anticiparlos cuesta una conversación; resolverlos a mitad del proyecto cuesta semanas.
Cuando dos áreas discrepan y nadie tiene autoridad para zanjarlo, el diseño se estira indefinidamente. Es la causa número uno de proyectos que no terminan, y es organizativa, no técnica.
Buena parte de la viabilidad se decide en si el proveedor de su ERP habilita el acceso y en qué plazo. Por eso ese contacto se inicia en el diagnóstico, no cuando ya hay fecha comprometida.
Si la cola del piloto no se revisa a diario, se libera algo que nadie contrastó. Preferimos alargar el piloto antes que soltar un sistema sin evidencia.
Los proyectos que funcionan empiezan por un flujo con un dueño claro. Los que se atascan empiezan por querer resolver la operación entera en una sola pasada.
Es la fase que decide si hay algo que automatizar y por dónde. Traiga un proceso concreto en mente, no la operación entera.
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